miércoles, 21 de agosto de 2013

Dalí franquista, Dalí genial







No voy a negar que Dalí ha sido uno de las más grandes figuras del arte contemporáneo occidental del siglo XX. A mí particularmente la mayoría de sus obras no me dicen nada pero soy capaz de valorar su visión original y su creatividad. Eso quizá es lo que más me atrae del personaje: su constante interés en explorar diferentes vías plásticas aunque todas englobadas dentro de ese surrealismo de supermercado que tan hábilmente vendió. Su motivación y capacidad de trabajo le llevaron más allá de la pintura hasta hacerse un hueco también en la literatura, la escultura, la escenografía o la aplicación de la tecnología de la segunda mitad del siglo XX a las artes plásticas.
  Ayer sobreviví a la exposición que desde abril se desarrolla sobre su obra en el Centro de Arte (Camarada) Reina Sofía de Madrid. El exagerado número de obras hizo que a mitad de exposición comenzara a perder el interés aunque, coincidiendo con mi acompañante, a mí también me llamaron la atención más sus obras escultóricas o escenográficas que las meramente pictóricas. Entre ellas me sorprendió la película que exhibía una onírica cena con la que los Dalí-Gala agasajaban a varios artistas del mundo de Hollywood; no se pierdan las caras del cómico Bob Hope al recibir un extraño agasajo dentro de un zapato de tacón o al descubrir una bandeja y encontrarse con unos sapos vivos. También me descubro ante la escenografía de “Recuerda” de Hitchcock, de “Destino” de Walt Disney  o su actuación en el anuncio de un famoso fármaco.
   También se exhibía el filme “Autorretrato blando de Dalí” filmado en 1966 por Jean Jacques Averty. Ahí aparece el Dalí cansino, previsible, burdamente provocador. Bailando, exhibiendo tocados y melenas imposibles, pintando un cerdo de verde, paseándose con púberes hippies, y diciendo toda la suerte de tonterías que el personaje por el creado solía expresar. Pero entre tanta sonrisa y provocación surgió el lado oscuro. En un momento determinado de la película Dalí abre un secreter en una de cuyas hojas hay dos retratos. El primero es Felipe IV, supongo que se identificaría con él en sus bigotes; el segundo es José Antonio Primo de Rivera, figura principal del fascismo español de los años 30, fundador de Falange española, y soporte ideológico del régimen franquista.
   ¿Dalí franquista? Fueron numerosas las ocasiones en las que el pintor de Cadaqués elogió el régimen y la figura del también aficionado a la pintura Franco (¡También admirador de Vermeer!) Y éste le premió con la orden de Isabel la Católica aparte de visitarle y recibirle en varias ocasiones. No cabe duda de que, para el régimen, Dalí era un motivo de prestigio frente a los ataques de ciertos sectores nacionales e internacionales contra el régimen. Respecto a la postura del pintor, el debate gira entre los ensayistas de derechas que hablan de Dalí como un franquista convencido de la magnanimidad del régimen,  y algunos sectores “progresistas” que tratan de minimizar este aspecto escondiéndolo en los aspectos exagerados y sarcásticos del artista. El debate es viejo e incluye una reciente y estéril polémica entre Vicenc Navarro y Albert “Dios” Boadella.

   Quizá para entender este aspecto polémico de Dalí, no deberíamos ir más allá del pulso latente de un personaje criado en una familia burguesa, conservadora y católica, de la Cataluña profunda. Algo que no le abandonaría nunca.

viernes, 19 de julio de 2013

BELFAST

    Chistine Spangler


Escribe Gerry Conlon en su sincera autobiografía “Proved Innocent” que a principios de los años 60, un tío suyo, católico, se disfrazaba de orangista y desfilaba en plan de guasa junto a los protestantes que marchaban por los barrios católicos. Años después, continúa, eso le hubiera supuesto un tiro en la cabeza.
Como cada mes de julio, y especialmente el día doce, los protestantes de la Logia Orangista desfilan recordando la victoria del Boyne (1 de julio de 1690) en la que, en tierras irlandesas, el depuesto rey católico de Inglaterra Jacobo II era derrotado por las fuerzas del protestante Guillermo III de Orange. Esos días las Órdenes de Aprendices recorren las ciudades del Ulster pasando por barrios católicos lo que, durante lo que se denomina eufemísticamente “The Troubles”, es decir la guerra civil en la región entre 1966 y 1998, provocó innumerables enfrentamientos y pérdidas de vidas y haciendas. Casi veinte años después de los Acuerdos de Viernes Santo, las marchas orangistas siguen causando problemas.
La última vez que estuve en Belfast fue en 2009. A la entrada de la Oficina de Turismo una funcionaria realizaba encuestas a los turistas. La intención del gobierno autónomo era saber si los visitantes estarían interesados en las marchas como un elemento más de la cultura norirlandesa. Tuve que pedirle que me repitiera la pregunta porque, a pesar de haberla entendido perfectamente, no podía creer lo que me estaba preguntando. Una de esas ideas “geniales” de los políticos; esos que jamás han leído a Hobsbawn y por tanto ignoran la fuerza que tienen los rituales como forma de cohesión social. Una exhibición patriótica que conlleva conscientemente la humillación de otra parte de la sociedad, no puede ser transformada en una atracción turística.
Qué diferente aquel Belfast de 2009 del que conocí en 1990. Con soldados en uniforme de campaña parapetados con ametralladoras tras sacos terreros; alambradas, blocaos y tanquetas patrullando las calles; controles militares en el centro de la ciudad ante el Big Ben de pacotilla. Recuerdo haber llegado a aquella ciudad acompañando a Jim y a sus hijos, y cómo, entre las risas infantiles, me describía los edificios bombardeados por el IRA, los helicópteros continuamente tomando fotos en busca de coches bombas...En aquellos días la carretera que separaba los barrios rivales de Shankill y Falls era conocida como la “Vía de los francotiradores” en una expresión de que un acto tan cotidiano como volver a casa del trabajo podía suponer la muerte.

          Belfast, la que fuera ciudad más violenta de Europa y dónde ser taxista se convertía en una ruleta rusa cotidiana.

viernes, 21 de junio de 2013

LITTLE SALT

salt - LITTLE SALT SPRINGS Full Image 

  http://www.flheritage.com/facts/reports/places/index.cfm?fuseaction=FullImage&id=755

La arqueología tiene ese mágico don de descubrir pequeñas historias del pasado; historias que nos emocionan, nos intrigan, nos espantan pero sobre todo, nos llevan a la reflexión acerca del devenir humano. Recuerdo la frase final de la película "Viven", donde el personaje interpretado por John Malkovich, expresa su convencimiento de que el ser humano es capaz de cualquier cosa cuando se enfrenta a la supervivencia. Y de esto va también la historia de Little Salt.
Little Salt es una gran poza, alimentada por un manantial, situada en Florida. A lo largo de los años el nivel del agua ha ido subiendo con lo que la imagen que tenemos hoy de ella no se corresponda con la gran fosa de escarpadas paredes que debió ser hace miles de años. Desde hace años, hasta 2013 en que el proyecto se vio afectado por los recortes, se han llevado a cabo trabajos de arqueología submarina en los dos niveles aterrazados que se formaron en la poza y que están hoy cubiertos por el agua.
En el nivel inferior se encontraron restos humanos junto con un gran caparazón de una tortuga prehistórica ya extinta bajo el cual aún se conservaba una estaca de madera. La fecha de carbono 14 nos lleva a una fecha de aproximadamente 12000 años antes de nuestros días.
El extraño descubrimiento del "paleoindio" y la tortuga llevó a sus descubridores a elaborar una sugerente teoría. Por las razones que fueran, accidentales o no, el individuo había caído al fondo de la fosa logrando nadar hasta alcanzar la terraza formada por la erosión del agua. Acuciado por el hambre, logró capturar una tortuga y cocinarla en su cubículo. Finalmente, falto de recursos, murió de hambre.
Una extraña historia, sin duda, que nos abre multitud de interrogantes. Qusiéramos saber más, pero ya no es posible.



lunes, 1 de abril de 2013

DON ARTURO, EL SABIO


Siempre me han gustado las placas que recuerdan que en tal sitio vivió o murió tal o cual personaje. No me refiero a las frías indicaciones colgadas por los ayuntamientos sino a las colocadas por suscripción popular, de la comunidad de vecinos,  de la Asociación de críticos o de los Amigos de la Bandurria italiana.

Por eso, de niño siempre me llamó la atención una placa situada en el número 37 de la calle de Virgen del Portillo, en el madrileño barrio de La Concepción:

EN ESTA CASA VIVIÓ Y MURIÓ EL ILUSTRE SABIO EN RAYOS CÓSMICOS D. ARTURO DUPERIER VALLESA. LA COMUNIDAD DE PROPIETARIOS. MADRID MCLIX.

Quizá fuera la antigüedad de la fecha -en los inicios de construcción del barrio- o la intitutlación con sabor a tiempos pasados; siempre me pregunté quién era Arturo Duperier, pero por más que miraba en la Larousse
nada encontraba.

Don Arturio Duperier fue uno de los más destacados científicos en el campo de la radiación cósmica a nivel mundial. Discípulo de otro gran investigador, Blas Cabrera, contribuyó al desarrollo del campo de la física de partículas. Realizó estudios en Francia y fue profesor de las Universidades de Birmingham y Manchester así como del Imperial College de Londres.

El 17 de enero de 2013 supe por una gacetilla local que se había inaugurado un monumento a tan ilustre sabio en el Parque de El Calero situado próximo al domicilio citado. Allí acudió la concejala presidenta del distrito y el concejal de Movilidad y Medio Ambiente Antonio de Guindos, quién dimitiría pocos días después a consecuencia del caso Madrid Arena, así como diversos familiares del científico. La noticia recogía que D. Arturo era conocido por "El Sabio" entre los vecinos, que le encantaba pasear por el parque porque era un gran amante de la naturaleza e incluso ponían la nota simpática en su bisnieta que contaba que su padre quería que estudiara física como su antepasado.

Me hubiera gustado estar presente en el acto. Hubiera querido saber si los representantes políticos conservadores que dirigen el ayuntamiento hablaron del pasado republicano de D. Arturo. Si sabían que, estando en zona republicana, acudió a un congreso en el extranjero en 1937,  y volvió desoyendo a los que le conminaban a cambiarse de bando. Quisiera saber si hablaron de que fue procesado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas en 1939 y desposeído de su cátedra; de su exilio forzoso en Inglaterra del que no volvió hasta 1953. Ignoro si mencionaron que, cuando se le permitió su vuelta en 1953, le impidieron traer el laboratorio que le había donado la Universidad de Manchester (finalmente llegó, pero fue "discretamente" olvidado en un almacen de aduanas) y por tanto se vio obligado a abandonar sus estudios experimentales limitándose a dar clases teóricas.

Nada de esto se, pero me gustaría saber...

He aquí el vínculo a la noticia en ABC de la colocación de la placa en 1959.
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1959/10/20/049.html

La maleta de Sofía




Sorprende a veces como en los momentos más insospechados surgen personajes de gran vitalidad y desconocidos por el gran público. Aburrido una mañana de jueves santo frente al televisor me topé con un estupendo documental titulado "La maleta de Sofía" (2011), dirigido por Marcos Gallego y escrito por él mismo en colaboración con Gonzalo G. Velasco.
"¿Quién conoce a Sofia Casanova?" reza un artículo de El Mundo de 2010. Yo desde luego no. pero merece la pena acercarse a la vida de esta singular escritora y periodista gallega que vivió entre 1863 y 1958. Casada con un intelectual polaco, residió varios años en aquel país donde finalmente moriría. Autora de novelas y cuentos, frecuentó la Cova céltica, semillero de intelectuales gallegos como Murguía o Pondal. Conoció los sinsabores de la Primera Guerra Mundial, vivió en la corte de los zares (tratando con el tristemente famoso Rasputín) y relató sus impresiones sobre la Revolución Bolchevique como corresponsal de ABC en Moscú. Pero también vivió en Inglaterra conociendo el movimiento sufragista, pasó por Alemania durante el periodo nazi y sufrió una nueva guerra, una de cuyas consecuencias fue la transformación de Polonia en una república popular.
 Personaje singular, uno de tantos que están escondidos esperando que su historia salga a la luz. La suya, pero también la de su criada Pepiña, aldeana marcada por el estigma de la maternidad fuera del matrimonio y que acompañaría a su señora hasta la muerte en Polonia.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/documentales-culturales/maleta-sofia/1738560/
http://es.wikipedia.org/wiki/Sof%C3%ADa_Casanova

jueves, 31 de enero de 2013

EL ARQUERO DE AMESBURY


http://www.crumbleholme.plus.com/Beakerfolk/brayne/jbamesbury-archer.jpg 
 http://www.crumbleholme.plus.com/Beakerfolk/brayne/jbamesbury-archer.jpg



Recientemente volví a encontrarme con mi antiguo compañero de doctorado y hoy profesor en la Universidad Autónoma de Madrid, Rafael Garrido Pena. Fue con motivo de una conferencia sobre uno de los temas que más nos apasionaban en nuestra época de doctorandos: el valor comercial y de prestigio de los intercambios en la Prehistoria. Rafael Garrido habló de este tema referido al periodo en el que ha desarrollado su carrera investigadora: el Calcolítico campaniforme (entre el 2500 y el 2000 a.C aproximadamente). Su exposición se basó en las teorías acerca del contenido de la vajilla campaniforne que se repite en el ajuar de las tumbas desde Portugal hasta el sur de Suecia y desde Inglaterra hasta centroeuropa: el vaso campaniforme, el cuenco y la cazuela.  De esta forma sigue la línea avanzada en su día por Andrew Sherrat cuando en 1988 especuló con la posibilidad de que esta vajilla de lujo contuviera bebidas alcohólicas y alimentos utilizados en ritos de comensalidad, funerarios o no, necesarios para asegurar el control de la sociedad por parte de las jerarquías que empezaban a crearse en este momento. 

Sorprendente resulta la comprobación de aquella tesis con los análisis de pastas que han determinado que en la mayoría de los vasos campaniformes de los yacimientos peninsulares hay restos de cerveza de trigo, en algún caso con un elemento psicotrópico añadido, además de otros líquidos como una bebida hecha de pera o un yogur. Por otro lado, en las cazuelas se han encontrado rastros de grasas animales, lo que indica que sirvieron para contener alimentos. Resulta curioso que los cuencos en los ambientes funerarios aparecen siempre dentro de la cazuela, lo que indica que se utilizaba como medida para repartir entre los comensales. El profesor Garrido ha establecido un cálculo de proporciones y ha propuesto que, considerando el cuenco como ración individual,  en estos banquetes pertenecerían entre cinco y siete personas. En algún enterramiento los vasos aparecen hechos añicos por debajo del cuerpo lo que parece indicar que tras el consumo de bebida y comida se procedió a romper la vajilla.

Dentro de su conferencia me llamó la atención , por lo que revela de la aplicación de los avances de la química y la biología en la arqueología, la mención al yacimiento, desconocido para mí hasta entonces (yo siempre he sido muy del Hierro), de Amesbury, Inglaterra, cerca del monumento de Stonehenge. Es el conocido como "Arquero de Amesbury", un hombre de unos cuarenta años con una característica tara ósea (dos huesos de los pies fusionados); se le conoce como el "arquero" por la cantidad de puntas de flecha que se hallaron como ajuar junto al cadáver. También aparecieron cinco vasos campaniformes, diversas herramientas de cobre para el trabajo del metal y un yunque portátil. Esto ha hecho suponer que el "arquero" sería un experto herrero. Y ahora damos paso a la ciencia: los análisis de isótopos de estroncio y de oxígeno pueden determinar si el difunto nació en la zona donde murió o procedía de otro lugar. En nuestro caso, el análisis de isótopos de oxígeno, que determinan la temperatura del agua y por tanto las condiciones climáticas específicas de unas zonas y otras, estableció que nuestro "arquero" no procedía de Inglaterra sino de algún lugar de Centroeuropa. 

Amesbury es ciertamente sorprendente si se tiene en cuenta que en los primeros estudios sobre el Campaniforme se interpretaba la expansión de esta vajilla asociada a movimientos de pueblos que fluían y refluían desde su lugar de origen (para algunos Portugal, para otros el Rin), en lo que Binford denominaba con sorna "la arqueología acuática". Estas teorías se vieron superadas a partir de los años setenta por iniciativa del arqueólogo Clarke que decía que él no veía "pueblos campaniformes" sino "pueblos con campaniforme", entendiendo que el ajuar fue extendiéndose como producto de intercambios entre grupos humanos asociado a un ritual específico.

Pero hay más sorpresas: la datación por carbono ha establecido una fecha aproximada del enterramiento en trono al 2300 a.C, un momento en el que parte de Stonehenge estaría levantado; esta proximidad al famoso yacimiento ha levantado una cierta controversia científica entre quienes opinan que el arquero podría ser un peregrino y los que piensan que la distancia entre ambos lugares no es tan corta como para establecer una relación clara. Y aún más: cerca de la tumba del arquero se halló otra de un joven de unos veinte años; el esqueleto poseía la misma característica ósea del arquero, por lo que algunos autores especulan con la posibilidad de que fueran familia.

Y como siempre en el estudio de la apasionante bruma del pasado, la arqueología nos deja preguntas para las que nunca obtendremos respuestas. Dejemos, pues, paso a la imaginación.
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lunes, 14 de enero de 2013

LA MAGLIANA


Una de mis primeras colegas solía decir a sus alumnos y alumnas: “es fácil hablar de crisis del pasado, lo difícil es vivirlas”. Hace pocos días terminé de ver la magnífica serie italiana “Romanzo criminale”, en español “Roma criminal”, basada en la novela del mismo título del juez Giovanni di Cataldo. La serie narra la historia de la banda criminal de La Magliana, suburbio de Roma al que pertenecían varios de los protagonistas, y que controló las redes de prostitución, juego y tráfico de drogas en la ciudad entre finales de los setenta y principios de los ochenta; la época conocida por los italianos como los “años del plomo” por la violencia política que hizo tambalearse al sistema político y social del país.
A lo largo de los capítulos vemos el desarrollo de la banda en un contexto en el que se relaciona, como sucedió en realidad, con la mafia, la camorra, la extrema derecha, de alguna manera, con el asesinato de Aldo Moro, la masacre de Bolonia, la logia P-2 o la quiebra del Banco Ambrosiano. Pero después de visionarla, de disfrutar de su ambientación y de la excelente construcción e interpretación de algunos de sus personajes (especialmente del “frío”, obra del actor Vinicio Marchioni), y de su excelente banda sonora central (a cargo de Pasquale Catalano, con un inquietante acorde de violines in crescendo cortado bruscamente por un solo de chelo y piano), de la vuelta a la realidad surgió una reflexión.
Es fácil que al final de la serie te encariñes con los personajes, que sufras como ellos, o que llegues a odiarlos como ellos entre sí. Pero es en ese momento cuando has asumido como normal la violencia visual que impregna la cinta. Las muertes, asesinatos crueles y fríos, torturas, parecen quererse envolver en unos personajes humanos que, sin embargo, no son sino trasuntos de delincuentes reales, violentos, asesinos, traficantes, algunos rehabilitados y otros muertos por su mismo hierro, que pusieron su grano de arena en aquellos convulsos años de Italia, Por eso es tan peligrosa la imagen, y tan perversa la escritura, en este caso en formato guion. Porque nos puede hacer ver como cierta una ficción que nos aleja de la realidad dura de aquellos días que ahora vemos con distancia, como si fuera una película de vaqueros; basta con escribir La Magliana en internet y, acercarse a las imágenes y a la vida de los auténticos Fredo, Búfalo, Libanes, y Dandi. Esta sensación del espectador que pierde la realidad la experimenté también al ver la película Der Baader Meinhoff Komplex, “RAF, la Fracción del Ejército Rojo”.   sobre la banda terrorista Baader-Meinhoff, donde el dirigente y antiguo delincuente común Andreas Baader era representado como una estrella de rock, con un espíritu romántico que quizá enmascaraba los crímenes cometidos por él y su banda en la Republica Federal Alemana. Entonces supongo que llegamos a la típica pregunta de tertulia televisiva: ¿vivimos en una sociedad inmunizada ante la violencia? También podríamos preguntarnos cuánto hay de anécdota en esos relatos cinematográficos, esquematizando personajes y situaciones y sin que en ningún momento se profundice en las causas que generaron esas situaciones de delincuencia y terrorismo.
            Claro que, como decía mi colega, lo fácil es hablar distendidamente sobre hechos dramáticos del pasado, lo complicado es vivirlos.

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